Otro pueblo con encanto de la provincia de Huesca y de la comarca del Alto Gállego es Yebra de Basa. Su población apenas roza los 160 habitantes lo que lo hace ser un lugar acogedor. El paso del tiempo parece casi imperceptible en este entramado de casas típicas del pirineo aragonés, con fachadas de piedra y tejados con pronunciadas pendientes. Como en otros pueblos de la provincia la naturaleza, las tradiciones y el arte religioso más ancestral son los componentes principales de Yebra de Basa.
Como en casi todos los pueblos que hemos visitado desde este espacio, Yebra de Basa cuenta con una bella iglesia parroquial dedicada a San Lorenzo que data del siglo XVI. Es de estilo gótico y en su interior se pueden ver tablas ornamentales renacentistas o el relicario de Santa Osoria, del siglo XV. Una ruta cultural que no nos podemos perder es la de los santuarios rupestres. Si nos interesa la idea de la ruta es recomendable apuntar la fecha del 25 de junio en la que se realiza la romería hacia la ermita de Santa Osoria, que pasa por los diferentes santuarios, y en la que actúan los danzantes de Yebra. Estos personajes visten peculiares ropas y tocan instrumentos tradicionales como el salterio y el chiflo.
Desde Yebra de Basa se puede acceder a otros pueblos como Fanlillo, Orús, Sobás o San Julián de Basa. Es indispensable disfrutar de sus arquitecturas civil y religiosa, como las casonas de Fanlillo, la iglesia románica de Orús, o la Casa del Tejedor en San Julián de Basa.
Cabe destacar la gastronomía de la zona que tiene un calendario muy adaptado a las costumbres y las temporadas climáticas. Por ejemplo para empezar el año la matanza del cerdo es la auténtica protagonista y, como de este animal se aprovechan hasta los andares, no podemos dejar de degustar cuando nos encontremos en la zona de los diferentes manjares que de él se extraen: longanizas, jamones, morcillas, tortetas o los chorizos.



