El valle de Tena cubre un territorio total de 400 kilómetros cuadrados, que sorprende por lo siguiente: su patrimonio natural, pus, nos encontramos con un ambiente alpino 100% del Pirineo Central. Nos encontramos con cambios que superan los 3000 metros y que dominan el lugar (como son el Balatus o el Aragiola); también, nos encontramos con muchos ibones naturales como son “Azolos” o el “Anuyet”. Sus praderas de tipo alpino (Lana Mayor), los senderos donde nos encontramos con una gran cantidad de árboles, como abetos o álamos; en sus flores de distinto tipos y muy abundantes (podemos disfrutar de orquídeas o gercianes) o su fauna (con el águila real, el ciervo), que son uno de los puntos fuertes de la naturaleza y de los alpinistas. También, por su fuerte patrimonio cultural, donde nos encontramos con pueblos, iglesias, puentes o ermitas. Todo con su propia historia, leyendas y romerías que buscan proteger.
El valle está formado por tres grandes montes, en la zona oeste, la sierra de la Partación, al este, Tendeñera y, para terminar, el Pirineo Axial. También, nos encontramos con distintos picos que superan los 3000 metros de alturas como son el Pico Moros (3151 metros), Arguelas (3046 metros), Infierno (3982), Garna Negro (3051), Algan (3036), Gran Facha (3005) y Frondiella (3081 metros). A la entrada del valle nos encontramos la preciosa ermita de Santa Elena, el embalse de Bubal o el ya deshabitado pueblo de Poluituara, y poblaciones como Bubal, Piedrafita, Tramacastilla, Sages o Pueyo de Jaca.
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