Quien se acerca a la región de Huesca no busca un turismo de playas y de fiesta. Busca un turismo tranquilo, conocer parte de la historia de España, y disfrutar del maravilloso paisaje de la zona. Por ejemplo, la ciudad de Huesca es visitada por miles de turistas que se encuentran con una ciudad pequeñas, que podemos recorrer en un solo día, y a pie. Gracias a ello podemos disfrutar de las construcciones arquitectónicas, que nos ofrecen una gran variedad de estilos, formatos y corrientes, que son un gran ejemplo de la complicada historia que nos muestra esta región. El Casco Viejo de la ciudad está delimitado por las calle del Coso y sus Murallas, y aquí es donde se encuentran la mayor parte de los edificios y enclaves que no debemos dejara pasar por alto. La “Huesca Vieja” pose un característico tono dorado debido a sus edificios que han sido realizados con piedra arenisca que, por desgracia, no aguanta demasiado los fenómenos atmosféricos, lo que ha provocado que muchos edificios sufran de serios problemas de erosión –incluso, muchos han tenido que sufrir serios proyectos de reconstrucción, o ser demolidos-.
En la parte moderna, nos encontramos con edificios de estilo modernista o burgués, que se construyeron a inicios del s.XX. Además, nos encontramos con la zona de bares y zonas de ocio. Uno de los más emblemáticos es “el Tubo Alto”, en la zona cercana de la Plaza de Catedral y de la Plaza del mercado; o el “Tubo Bajo·”, entre las iglesias de San Lorenzo.
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