En el Valle de Tena, en la provincia de Huesca se encuentra el pueblo de Tramacastilla de Tena. Se sitúa a más de 1.200 metros de altura de camino a Francia y oculto por montículos de pinares, robledales y prados. La historia del municipio está muy arraigada en la zona pues junto con otros pueblos cercanos formaba el quiñón de la Partacua, uno de los tres territorios en los que se dividía el Valle del Tena.
Como en otros pueblos de la zona, el turismo se incrementa notablemente en invierno, cuando llegan muchos amantes de los deportes de invierno a disfrutar de la nieve y de los Pirineos. Aprovechando la estancia es necesario degustar su gastronomía y de los bellos paisajes que tanto en verano como invierno se pueden ver en la zona. La cocina del pueblo es rica y variada pero es imprescindible probar sus jamones y vinos y las migas de pastor, famosas en toda la zona.
Cercanas a la población se pueden visitar las cumbres de Pena Telera y Peña Blanca. Además, a los pies de las montañas se encuentra el pantano de Búbal. Además, los paseos y excursiones más comunes son al embalse de Tramacastilla, punta Chota, el bosque de Betato-piedrafita, a los pueblos de Sandiniés y Escarrilla o en el tren turístico al embalse de Escarra. El pueblo se compone de bonitas casas solariegas, e incluso cuenta con la iglesia románica del siglo XII que tiene un maravilloso retablo renacentista que está dedicado a San Martín y que data del siglo XVI.
Las fiestas de Tramacastilla de Tena son muy tradicionales ya que se vienen celebrando del mismo modo desde hace siglos. Una de estas tradiciones con solera es la ronda, los mozos del pueblo van bailando por todas las casas el típico paloteao.



