El santuario de Torreciudad lo encontramos en el Alto Aragón, en la conocida comarca de Ribagorza. Se levantó en homenaje a la Virgen Mª. Se sitúa a la orilla izquierda del río Cinca, muy cerca del precioso pantano de Ribagorza. Está a unos 75 kilómetros de la ciudad de Huesca. Torreciudad proviene de una antigua torre de vigilancia, que se construyó en la época de los árabes, cuyos restos están a unos pocos metros de la vieja ermita. La construcción de este Santuario vino promovido por la propia prelatura del Opus Dei. Este santuario forma parte de la Ruta mariana, junto a los conocidos santuarios de El Pilar, Montserrat y Lourdes. La Virgen de Torreciudad, que se honra en este Santuario, es una talla románica de las conocidas vírgenes negras, en la que vemos a la Virgen sentada, con un niño en los brazos, mirando al frente, que se creó en el s. XI. En el año 1904, cuando sólo tenía dos años de edad, José María Escrivá de Balanguer fue llevado, durante una peregrinación, por su madre, hasta la ermita. Después, la familia, en agradecimiento a que el niño se curó de una enfermedad, fue llevado de la localidad de Barbatro a Torreciudad.
Ya, en 1960, el propio Escrivá de Balanguer quiso levantar un santuario, en honor a la Virgen. Es un santuario que sorprende por su gran variedad de formas, con el ladrillo como material básico del edificio. Sobre todo, en la zona de las esquineras y en las ventanas, nos encontramos con alabastro. Y, hay cuatro capillas diferentes: La Virgen de Loreto, la Virgen del Pilar, la Virgen de la Sagrada Familia y la Virgen de Guadalupe. Hasta aquí se acercan cientos de personas, cada año.
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