Panilla es una localidad que encontramos a 10 kilómetros de Graus, que se ha convertido en el Tíbet de Huesca, gracias al centro budista de Vjrayana Dag Shang Kagyu. En dicho lugar nos encontramos con las condiciones más recomendables para la meditación y el sosiego del espíritu, gracias a estar aislada y a tener unas increíbles vistas al Pirineo. La comunidad budista llegó en los años 80, causando un gran revuelo entre los habitantes. En el valle de Turva. Pero, en la actualidad, se ha demostrado que esta ha sido muy positiva, pues se han encargado de restaurar casas que estaban abandonadas, y que fueron adquiridas por personas cercanas a este culto. El templo posee un aire butanés, posee todas las características que manda el budismo, entre otras, está dirigido al sur. Nos encontramos con un edificio de dos plantas –en la superior, viven los monjes-. También, podemos ver las stupas, que son los edificios más tradicionales de esta religión, representan a Dharma Kaya o la entrada hacia estas enseñanzas.
Por otro lado, descubrimos un albergue y una zona de relajación Samten Ling, donde hay un stupor dedicado a la iluminación de Buda y varias casitas individuales. En el Shedran, que es el punto más alto y donde se disfrutar de las increíbles vistas al Valle de Esera, es donde se realizan los estudios tibetanos.
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