A 15 kilómetros de Huesca se encuentra el pueblo de Nueno. Es una villa pintoresca que se halla al pie de la sierra de Gratal. Las imperfecciones del terreno hacen que las calles de Nueno discurran irregularmente mientras las flanquean las casas típicas de la zona del Somontano. Para completar la estampa, el río Isuela discurre por el pueblo. Si queremos llegar a Nueno es muy fácil hacerlo desde Huesca, podemos llegar al pueblo por la N-330 o por la autovía mudéjar.

Nueno es un buen punto de partida para salir de excursión al monte o a los entornos naturales que se encuentran cerca del pueblo. Además del río Isuela y del Pico de Gratal podemos acceder a la Sierra de Guara, al Salto de Roldán o las Gorgas de San Julián. En este último enclave la experiencia es inigualable. El acceso es muy sencillo, la ruta apta para todos los públicos y el paisaje de una belleza incomparable.
Ya en el pueblo se pueden contemplar monumentos arquitectónicos como la Iglesia de San Martín de Nueno cuyo conjunto monumental aglutina estilos de diferentes épocas. La ermita de Nuestra Señora de Ordás se encuentra muy cerca del castillo, y anteriormente fue un convento de monjas.
Otros monumentos que merece la pena visitar son los civiles. Un buen ejemplo es el Castillo de Ordás. Hoy solo quedan las ruinas, pero merece la pena llegar hasta allí para disfrutar del paisaje. Ordás fue un pueblo muy próximo a Nueno, pero según los registros, Ordás sufrió una extinción como pueblo en el siglo XII o XIII.
Otro edificio que se puede visitar es el Molino que estuvo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX. El azud de Nueno es una construcción de ingeniería que parece ser que data del siglo XV, hoy se ve la reconstrucción moderna.


