La Catedral de San Pedro de Jaca es una de las construcciones más antiguas del estilo románico, en tierras españolas. Se empezó a levantar, al mismo tiempo que se levantaba la catedral de Santiago de Compostela, durante el último cuarto del s. X, por iniciativa del histórico rey Sancho Ramírez, que logró convertirlo en la sede episcopal. Durante el s. XVI se crearon las bóvedas de las naves laterales –del gótico tardío- y las magníficas portadas de la nueva capilla a San Sebastián, Santa Ana, la Anunciación y San Agustín. En el s. XVII se terminó el levantamiento del retablo y la reconstrucción del claustro –el nuevo es del barroco-. También, se construyó la capilla de Santa Orosa –el elemento barroco más importante-. En el s. XVIII, el nuevo ábside se decora con pinturas firmadas por Manuel de Bayen –el cuñado de Francisco de Goya-. El crismón es símbolo de la monarquía de Aragón. En el s. XVI, nos encontramos con el cuerpo de campana, de dicha Catedral. En el interior, nos encontramos con una alternancia de soportes circulares y cruciformes.
Además, su nave central es más ancha y alta que las laterales. La capilla de Santa Orosia –que es la patrona de la ciudad-, nos muestra sorprendentes imágenes que tratan su vida, su martirio y el entierro de su cuerpo. La nave norte es una de las más importantes de la pintura románica del país.
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