Sin duda, si estamos en Huesca durante un fin de semana, será tiempo suficiente para poder disfrutar de las maravillas de esta ciudad. Algunos de los monumentos que no debemos dejar de visitar son: su catedral, de estilo gótico, se construyó en el s. XIII y finalizó en el s. XVI, que se construyó sobre un templo romano y una antigua mezquita árabe. También, el magnífico Puente de San Miguel, que encontramos sobre el río Isuela. Se levantó en el año 1912, para poder sustituir el viejo puente entre la iglesia y el Convento de las Carmelitas Calzadas de San Miguel. Otro monumento es la iglesia de Santa Mª Inmaculada, del s. XIII. Según la leyenda había una antigua cárcel, donde se recluía a las mujeres acusadas de brujería. Y, la Iglesia- convento de San Miguel, que era conocida como “Las Migueles”, porque era el lugar de residencia de las monjas carmelitas. Y, la iglesia de San Lorenzo, que es el patrón de esta localidad, un maravilloso edificio de estilo barroco.
Y, por supuesto, las murallas, que poseen una extensión de dos kilómetros, que rodeaban la urbe –las encontramos desde la calle Costa a la plaza de toros- que posee rasgos románicos, mudéjar o cambios posteriores. También, el edificio del casino, que es conocido como circulo ascense, que es un ejemplo muy importante del modernismo en la zona de Huesca, que encontramos en la Plaza de Navarra.
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