Huesca es una ciudad bastante pequeña, que se puede recorrer a pie, y hacer una excursión para visitarla. Y, sin duda, es el resultado de todos los movimientos históricos, sus estilos arquitectónicos y su arquitectura. El Casco Viejo de la ciudad se divide entre la calle de Coso y las Murallas, que es la zona donde nos encontramos con los monumentos de mayor interés histórico. Nos encontramos con un tono dorado, muy característico, en la zona, a causa de la piedra arenisca con la que se realizaron los monumentos, y que no es muy resistente a los fenómenos del clima. Por esta razón, muchos edificios han sido restaurados. En la parte más moderna, nos encontramos con edificios de estilo modernista y burgués, de los primeros años del s. XX. Sus núcleos de bares son: El tubo alto –que encontramos en la zona de los alrededores de la plaza de la Catedral y de la plaza del mercado-. Cuando visitemos la ciudad nos va a sorprender por lo compacta que es, por lo bien diseñada que está; con distintas zonas verdes. También, es conocida como “la puerta de los Pirineos”. Lugares que no debemos dejar de visitar: la maravillosa catedral, el Ayuntamiento, el Museo de San Pedro el Viejo, el Museo Provisional; la iglesia de San Lorenzo; la iglesia convento de San Lorenzo y la iglesia de Santa Mª Inforis. También, debemos pasear por la zona de las murallas, de unos 2 kilómetros de longitud; el Monumento de Ramón y Cajal, obra de Pablo Serrano; y el Puente de San Miguel
Foto: fuente



