En las inmediaciones del fantástico paraje de los Mallos de Riglos se encuentra Loarre del que destaca su bonito castillo. Probablemente, este es el más importante de los castillos aragoneses pues siempre tuvo una ubicación estratégica en plena Hoya de Huesca.
El Castillo de Loarre se construyó entre los años 1015 y 1023 bajo el mandato del rey navarro Sancho III el Mayor. El castillo se construyó sobre los restos de un antiguo castillo romano y contribuyó a la historia del reino de Aragón muy activamente; por ejemplo durante la Reconquista.
El castillo y todo su complejo supera los 2.000 metros cuadrados y si se accede al monumento se pueden ver todavía piezas como la Torre del Homenaje, con sus almenas defensivas; la Puerta de los Reyes, que es el acceso al Castillo de Loarre; o el otro de los dos accesos: la Puerta oriental.
La construcción del Castillo de Loarre se hizo de mampostería por lo que el edificio, de piedra, tiene un aspecto solemne y robusto; algo que no podía ser de otro modo tratándose de una obra defensiva. En 1913 se restauró y se promocionó bastante como atractivo turístico; desde entonces se ha retocado en alguna ocasión y su fama ha ido creciendo desde que el 2003 se rodará allí una película de la factoría Hollywood.
En el año 1903 el Castillo de Loarre fue declarado Monumento Histórico Artístico y las visitas al castillo no cesan. Es muy recomendable verlo de cerca y aprovechar las promociones y las ofertas de servicios que incluyen audio guías en 4 idiomas. Las visitas pueden llegar a ser de 15 minutos y hay guías disponibles para grupos. Además las instalaciones del castillo cuentan con cafetería, tienda y recepción. Es, sin duda, un centro de visitantes muy bien organizado que ante todo preserva la buena conservación del edificio.

