En la provincia de Huesca, junto al río Ara se encuentra el municipio de Broto. Geográficamente el pueblo se sitúa a la entrada del valle de Ordesa por lo que tiene una ubicación perfecta si el visitante quiere explorar el valle. El río Ara divide el pueblo en dos, la parte de la izquierda es más antigua y en ella todavía se pueden ver las típicas construcciones de los Pirineos: con muros de piedra, tejados de pizarra y chimeneas típicamente pirenaicas.
Si queremos darnos un paseo por la villa es indispensable visitar la capilla gótica que tiene una torre almenada del siglo XVI. Hay algunas ermitas en los alrededores y un puente románico que cruza el río Sorrosal. Pero no solo debemos centrarnos en los monumentos a la hora de dar un paseo por Broto, dada su ubicación, la villa cuenta con numerosos lugares naturales que tienen un estupendo valor paisajístico. Uno de esos lugares imprescindibles es la cascada de Sorrosal; se trata de un salto de agua de 50 metros de altura que cae por delante de una pared de roca y llega hasta los jardines de la ribera del río Ara. Desde allí, se puede divisar al fondo, el paisaje de Mondarruego.
Desde lugo, desde Broto, podemos acceder a los parques naturales de la zona. Lo mejor para recorrer el lugar es enterarse de los recorridos que existen en los aledaños. Los grandes recorridos, llamados sendas pirenaicas se reconocen por las siglas GR y un número; podemos señalar algunas de las que pasan o salen de Broto como la senda prepirenaica GR15 o la GR15.2 que sale de broto y pasa por Torla hasta llegar al puente de los Navarros. Esta es una buena ruta para empezar pues se completa en dos horas de travesía por paisajes verdaderamente alucinantes.



