En la comarca del Sobrarbe se encuentra el municipio de Bielsa, al que pertenece una parte del Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido. Está muy próximo a la frontera con Francia y se ubica en la confluencia entre los ríos de Cinca y Barrosa. La historia del municipio de remonta a la Edad Media, cuando Alfonso II de Aragón le cede las tierras cercanas de explotación minera a un noble. Alrededor de la mina surgió la villa que es hoy Bielsa.
Además de los edificios religiosos y civiles, como la iglesia parroquial o el Ayuntamiento que es de estilo renacentista, es muy curioso observar el estilo de vivienda de este enclave en los Pirineos. La arquitectura popular se ha basado en los conceptos de aclimatación y adaptación. Por eso las casas de Bielsa no han cambiado mucho a lo largo del tiempo y la mayor parte se construyeron con los materiales de la zona. Aún así el pueblo fue muy castigado por la guerra civil y hubo que reconstruir gran parte de las viviendas. Aún así, el núcleo urbano de Bielsa fue declarado Paraje Pintoresco.
Fuera del casco urbano es imprescindible recorrer los valles del municipio de Bielsa. Son lugares con encanto y constituyen un entorno perfecto para pasear y descubrir hermosos rincones. Algunos de estos valles son: el Valle de Pineta, uno de los más conocidos y en cuya cabecera se encuentra el Monte Perdido; el Valle de Ruego discurre paralelo al anterior, ofrece vistas espectaculares desde su parte más alta; el Valle del Puerto Viejo o el Valle de Tringoniero son otros de los más representativos.
De vuelta a la villa se puede visitar el Museo etnológico que cuenta con un importante archivo fotográfico y documental. Otro foco importante de la cultura de Bielsa es la celebración del carnaval, uno de los más antiguos de España.



