
La comarca de Bajo Cinca comparte territorio también con Zaragoza, y en la zona de Huesca ocupa los municipios de Belver de Cinca, Osso de Cinca, Velilla, Candasnos y Chalamera.
Se extiende por un terreno de casi 1.110 kilómetros cuadrados y en el último censo registró una población cercana a los 20,500 habitantes, bastante poco para la provincia oscense, pero ideal para los amantes de las rutas del turismo rural.
La comarca está rodeada por los llanos monegrinos, llanos de Menorcas y llanos de Cardiel, justo en el límite entre Huesca y Lérida.
Lo más interesante del recorrido son sus múltiples construcciones de origen medieval. Uno de los referentes del turismo en Bajo Cinca es el complejo histórico de Fraga, con su estilo románico que también puede apreciarse en localidades como Chalamera y Ontiñena.
Los castillos y torres de Mequinenza se confunden con edificios civiles y otros religiosos de índole gótica como las iglesias parroquiales de Zaidín, Osso y Torrente de Cinca, que en su caso particular cuenta con detalles del barroco.
En Fraga se concentra la mayor importancia histórica del municipio. Fue recuperada del dominio árabe en 1093 por las tropas aragonesas y el rey moro de Zaragoza no desistió hasta reconquistarla una vez más. Una de las derrotas más importantes de Alfonso I el Batallador se dio a las puertas de la plaza de Fraga, pero finalmente en 1149 volvería a manos españolas.
La economía de la zona de Bajo Cinca está apuntada más al servicio, y en menor medida a la agricultura. Hoteles, restaurantes y turismo son en general los puntos más reconocidos a la región, y los visitantes disfrutan de parajes hermosos, increíbles escenarios donde las viejas estructuras y edificios se funden con amplios campos verdes.
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